Mi hijo es perfeccionista y se hunde con cada error. ¿Cómo lo ayudo?
El perfeccionismo juvenil suele tener raíz en estándares imposibles, miedo a perder aprobación o un historial donde el amor llegaba con el rendimiento. Ayudas: modela relación sana con tus propios errores, elogia proceso y no talento, enseña reset, diversifica sus identidades y revisa con honestidad el estándar familiar.
Marco teórico
El perfeccionismo socialmente prescrito (Hewitt y Flett) es la sensación de que los demás te exigen perfección para ser aceptado. Es el perfil de riesgo en jóvenes deportistas, asociado a ansiedad, burnout y vergüenza. La intervención combina ajuste de contingencias de elogio, normalización del error y autocompasión entrenada.
Protocolo de acción
- Cuenta tus propios fallos con naturalidad delante de él: el modelo enseña más.
- Elogia el intento con estrategia: elimina «eres el mejor» del vocabulario familiar.
- Enséñale una técnica de reset: respiración + «siguiente jugada» desde pequeños, como juego.
- Otras identidades en tiempo real: música, amigos, estudios, hobbies.
- Si hay sufrimiento clínico (llanto recurrente, evitación, ansiedad severa): psicólogo infantil-deportivo.